Una larva de mosca de fruta se congelo en el año 2011 mientras aun estaba en pupa, dejando la mitad de su cuerpo de agua solidificada en las gélidas temperaturas. Después de pasar muchas generaciones en un estado de animación suspendida, la Drosophila melanogaster wee despierta y se le permite crecer. Se preguntaron si alguna vez sería capaz de procrear.

El resultado, éxito son capaces de reproducirse después de todo, y su descendencia son las larvas de nuevo perfecto estado de salud. Aun así la mosca pues tiene que morir en el laboratorio para que los científicos pueden averiguar exactamente cómo sobrevivió a esta crio conservación.

Vladimír Kostal y sus colegas investigadores en la República Checa son los que hicieron este experimento y dicen que m

oscas de la fruta puede sobrevivir en proceso de congelación a 23 grados F, siempre y cuando se alimenten con una especial dieta pre-congelación que contiene un aminoácido.


La tolerancia a la congelación se piensa que es un proceso muy complicado en los animales, tanto así que sólo unos pocos insectos pueden hacerlo esto posible, mientras que la acumulación de cristales de hielo en los cuerpos en la mayoría de los vertebrados es muy peligroso y podría decirse hasta fatal.

Kostal y sus colegas querían saber lo complejo que sería para ayudar a D. melanogaster, uno de los organismos modelo más importantes en la biología moderna a sobrevivir a temperaturas bajo cero. Piensan que será sencillo, siempre y cuando se alimenten con un cóctel de crio conservante antes de entrar en el frío congelante.

Una mosca Ártica de fruta llamada Chymomyza costata puede sobrevivir a estar sumergido en nitrógeno líquido (que es -320 grados F) y en investigaciones previas, Kostal ha descubierto que lo hacen por la acumulación de un aminoácido llamado L-prolina en sus cuerpos. En este nuevo estudio, los investigadores checos alimentaron larvas de la mosca de fruta con una dieta que contiene L-prolina y el glicerol, otro crio protector, para después congelarlos. Las larvas tratadas fueron capaces de sobrevivir después de la mitad de su agua en el cuerpo se congelara, lo cual ocurrió a 23 ˚ F (-5 ˚ C). Las moscas fueron congeladas durante 75 minutos antes de que se calentaran lentamente.

“Después de la fusión, estas larvas fueron capaces de continuar con el desarrollo, se transformaron en adultos, y produjeron descendencia viable”, dicen los investigadores.

Otros investigadores han estado tratando de congelar las moscas de frutas para entender mejor los genes que subyacen a la susceptibilidad al frío. Descubrir cómo los organismos florecen en el frío puede ayudar a los investigadores a entender cómo los seres humanos también podrían hacerlo. No necesariamente para crio génicamente conservarlo, sin embargo sería increíble. Pero para ayudar a los órganos a sobrevivir en el hielo por períodos más largos para que puedan ser trasplantados y así ayudar a la conservación.

Otro buen uso seria la conservación de alimentos quien no quisiera tener en su refrigerador un alimento que dure décadas antes de perecer o tal vez que dure para siempre.

El artículo fue publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias.


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